- ¿Qué es la noche, abuela?
- Es una doncella de dulce mirada, vestida de ébano, descalza y cansada. Es negra y es bella. Es sabia y callada...

Excilia Saldaña

viernes, 13 de junio de 2014

La espera

Una noche oscura de mayo y, yo, parado en mi puerta. 
Me he asomado tantas veces que ya he perdido la cuenta.
Sin embargo, a  pesar de mi dolor, a pesar de tanta espera, 
a pesar de la nostalgia, ella aún no llega. 

El aire húmedo en mi cara no refresca mis ideas. 
Las personas, en sus casas, recuerdan viejas promesas. 
Parece que son felices. 
Pensaríase que a nadie esperan.  

Cruzo la calle, doblo en la esquina y busco algunas monedas. 
Me acerco al teléfono público y coloco las pesetas.
Mis dedos  tiemblan al marcar su número… 
Ring, Ring… nada… Contesta la abuela:

-  Aló!

-  Sí, buenas noches  - mi voz suena a galán de novela-
Buenas noches. ¿Quién me habla?
Es el novio de su nieta…
Ay mijito, ¡qué susto me has dado! Ella salió para tu casa… Ya mismo llega…
-  Gracias señora, gracias – y mi voz suena satisfecha…

Camino de regreso 
y, al pararme otra vez frente a la puerta,
ya no recuerdo sus palabras. 
¿Qué dijo la anciana aquella?

Mi mirada se pierde, entonces, en la oscura callejuela.
De vez en cuando, asoma una luz
que se convierte en automóvil, camión o motocicleta. 
Toda clase de figura amorfa... pero nunca ella. 

Mi corazón, a cada instante, se acelera;
mas yo experimento un vacío cargando toda esta pena.
El mismo vacío que siente un preso 
cuando, finalmente, espera por su sentencia. 

Luego examino mi memoria y los recuerdos 
traen rostros de indiferencia.
Traen otra noche fría de mayo,
traen un “ya no te quiero igual”, un “ya no vuelvas”…

Increpo entonces al corazón; pero él se encuentra gozoso. 
Él se cree en una fiesta. 
Escucho su  palpitar y es como si me dijera:
-         Solo date la espalda. Solo abre esa puerta.

Me abalanzo y lo hago.
Entro a casa y la iluminación  corre por mis venas.
Mi familia gritando, mis amigos sonriendo, 
mi perro me pasa su lengua…  
Sonrío, bromeo, disfruto… 
Entonces, finalmente, llega ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario