Me he asomado tantas
veces que ya he perdido la cuenta.
Sin embargo, a pesar de mi dolor, a pesar de tanta espera,
a pesar de la nostalgia, ella aún no llega.
El aire húmedo en mi cara no refresca mis ideas.
Las personas, en sus casas, recuerdan viejas promesas.
Parece que son felices.
Pensaríase que a nadie esperan.
Cruzo la calle, doblo en la
esquina y busco algunas monedas.
Me acerco al teléfono público y coloco las pesetas.
Mis dedos tiemblan al marcar su número…
Ring, Ring…
nada… Contesta la abuela:
- Aló!
- Sí, buenas noches - mi voz suena a galán de novela-
- Buenas noches. ¿Quién me habla?
- Es el novio de su nieta…
- Ay mijito, ¡qué susto me has dado! Ella salió para tu casa… Ya mismo llega…
- Gracias señora, gracias – y mi voz suena satisfecha…
- Aló!
- Sí, buenas noches - mi voz suena a galán de novela-
- Buenas noches. ¿Quién me habla?
- Es el novio de su nieta…
- Ay mijito, ¡qué susto me has dado! Ella salió para tu casa… Ya mismo llega…
- Gracias señora, gracias – y mi voz suena satisfecha…
Camino de
regreso
y, al pararme otra vez frente a la puerta,
ya no recuerdo sus palabras.
¿Qué dijo la anciana aquella?
Mi mirada
se pierde, entonces, en la oscura callejuela.
De vez en cuando, asoma una
luz
que se convierte en automóvil, camión o motocicleta.
Toda clase de figura amorfa... pero nunca ella.
Mi corazón, a cada instante, se acelera;
mas yo experimento un vacío cargando toda esta pena.
El mismo vacío que siente un preso
cuando, finalmente, espera por su sentencia.
Luego examino mi memoria y los recuerdos
traen rostros de indiferencia.
traen rostros de indiferencia.
Traen otra noche fría de mayo,
traen
un “ya no te quiero igual”, un “ya no vuelvas”…
Increpo entonces al corazón; pero él se encuentra gozoso.
Él se cree en una fiesta.
Escucho su palpitar y es como si me dijera:
- Solo
date la espalda. Solo abre esa puerta.
Me abalanzo y lo hago.
Entro a casa y la
iluminación corre por mis venas.
Mi familia gritando, mis amigos sonriendo,
mi
perro me pasa su lengua…
Sonrío, bromeo,
disfruto…
Entonces, finalmente, llega ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario